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Casting para Corin Volturi

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Casting para Corin Volturi

Mensaje por Corin Volturi el Dom Nov 07, 2010 8:36 am

Spoiler:

Administradores: Es un relato que presenté en un concurso de foros, espero que sea aceptable como casting. Gracias


Es de madrugada cuando mis brazadas en el agua comienzan a formar parte de los sonidos naturales de la noche dando paso al día. El sol está saliendo y la luna continua en el cielo, un tono rojizo anuncia un nuevo día... aunque para mi es igual que si anunciara la noche; no me rijo por relojes o estaciones, me rijo por mis deseos y necesidades. El nadar es una de ellas.

El agua de la alberca está un poco fría pero es de esta manera que me agrada porque mi cuerpo entero se tensa y relaja al mismo tiempo. Cada mañana antes de que los demás "despierten" me agrada nadar sola. Es mí momento personal, mi instante de reflexión.

Finalmente siento que es hora de dejar mi pasatiempo. Salgo de la alberca, tomo la toalla que está cercana a la orilla, descansando sobre una silla y empiezo a secar mi perfecto cuerpo. Entonces lo noto, ese mismo efluvio que mañana a mañana me anuncia que el día comienza- Buenos días Félix, parece que hoy se te han pegado las sábanas... o tal vez una de las tantas turistas te ha distraído -Digo sonriendo, terminando de secarme el cabello. Y como en algunos días, mi querido hermano se acerca a mí, me toma por la cintura y me pregunta con su cínica sonrisa- ¿Celosa hermanita? -Lo miro unos instantes, disfrutando de su cercana presencia y me deshago del abrazo comenzando a caminar rumbo al Castillo. Sin volverme le respondo- Hace falta más que comida en un bonito empaque para darme celos, querido... sigue soñando -Levanto mi mano y la agito en señal de despedida. Después escucho su risa y el sonido que el cuerpo de Felix hace al entrar al agua.

Aun sonriendo por nuestros habituales coqueteos, entro al Hall del Castillo. Me cruzo con Gianna llegando a trabajar, me dice buenos días y solo le devuelvo una gélida sonrisa. No me gusta fraternizar con la posible comida.
Subo rumbo a mi habitación por las grandes y suntuosas escaleras que refulgen bajo la tenue luz del candelabro que pende sobre mi cabeza. Siempre me ha gustado el decorado de mi hogar; las señoras Sulpicia y Athenadora han dado al Castillo el toque femenino y elegante de una gran mansión sin perder el matiz de antigüedad italiana.

Llego a mi recámara, me doy una ducha y envuelta en una mullida toalla me paro frente al ventanal. A lo lejos Volterra despierta, puedo escuchar el sonido que hacen las cortinas de hierro del mercado abriéndose para dar paso a los impacientes compradores, casi todos ellos dueños de los pequeños restaurantes que inundan la ciudad- Pequeños pero deliciosos... -O eso dicen los turistas que año con año arriban para la fiesta de San Marcos- Que año con año alimentan mi ser, así como el de mis hermanos y Maestros.

Unos toquidos en mi puerta me sacan de mis pensamientos. Rápidamente abro y veo que es Felix. Acomodo mi cabello y pregunto- ¿Qué se te ofrece Felix? -Se recarga en el marco de la puerta y mira mi silueta de pies a cabeza- Quisiera tantas cosas de ti hermanita pero... -Se endereza y con toda la seriedad de la que puede ser autor, dice- Hoy solo te pediré que bajes conmigo al campo de entrenamiento. Aro ha convocado entrenamiento general para la Guardia -Suspiro y asiento- Esta bien, bajo apenas me cambie -Felix se acerca y me besa en la mejilla diciendo en un susurro- Creo que así estás perfecta pero si quieres cubrir tu belleza natural... -Tan pronto como sus labios rozaron mi mejilla, sonríe y se aleja rumbo al pasillo que conduce a las escaleras diciendo- Nos vemos ahí Corin, no tardes -Miro su figura alejarse y muerdo mis labios para no reír mientras entro en mi habitación.

Minutos más tarde cruzo la puerta que divide el hermoso jardín de las Señoras del campo de entrenamiento: un terreno extenso con diversos desniveles rocosos y lisos. Toda la instalación que cualquier comandante podría envidiar para sus soldados, pero era nuestro. A ese lugar los humanos y neófitos entraban pero jamás salían por su propio pie.

La Guardia reunida en pleno da la bienvenida, solo faltan los Maestros. Camino hacía Demetri, Felix y Santiago que junto con Chelsea y Afton conversan. Los saludo con un beso en la mejilla. Siempre he saludado a mis hermanos de esa manera desde que llegué a Volterra, los adoro. Heidi y Renata llegan cada una por su lado y se acercan a nosotros tan pronto escuchan que empezamos a hablar amenamente.

Conversamos sobre la misión anterior: un grupo de neófitos en Alaska que se habían sobre extendido debido a la ausencia de luz solar en el invierno polar. La mayoría de la Guardia acudió a controlarlos. Fue muy instructivo, nuevas maneras de pelear, novedosas formas de esconderse pero finalmente efectuamos la erradicación del molesto aquelarre.

La mayoría de los vampiros fuera de Volterra podrían pensar que entre nosotros no existe la camaradería que hay en otros aquelarres, pero mis hermanos y yo somos íntimos, nuestras vidas -por decirlo de alguna manera- dependen en muchas ocasiones de las habilidades del otro. Detrás de las capas obscuras existen amistades de años. Éramos tan normales como cualquier otro, con la diferencia de que nuestro trabajo nos lleva por todo el mundo y nos sabemos especiales en nuestra cotidianidad

El efluvio de Aro indica que es momento de comenzar. Jane y Alec acompañan a los tres Maestros y las dos Señoras. Un séquito de sirvientes menores camina tras de éstos, prontos a cumplir sus deseos.

Veo que todos están aquí, queridos, así que demos comienzo a tan agradable encuentro -La voz del Maestro Aro da comienzo a los juegos. Eso es para mí, juegos para divertirme y entrenar. Gozo aprendiendo de Santiago las mejores técnicas y de Renata su mortal ataque, eso me hace ser cada día mejor, más fuerte y más precisa.

Todos damos unos pasos al centro y comenzamos a ponernos en pareja para empezar a combatir, todo esto bajo la mirada impasible de Marcus.

Es mi turno de ejercitar con Heidi, pero ella está más entretenida en cuidar sus uñas que en entrenar así que optó por decirme- No maltrates mis delicadas uñas -Sonrío con ironía y me prometo que lo primero en quebrarse ese día serán las preciadas uñas de la princesita. No es que Heidi me incomode sino que su actitud superficial me hace enfurecer de vez en cuando, sobre todo cuando intenta condicionar mi diversión.

Demetri y Renata se acercan midiendo su férrea disciplina de años. No dejo de notar las miradas de complicidad, los velados coqueteos mezclados con sutiles amenazas. Es claro que Demetri morderá el polvo esa tarde y Renata anotará otro punto a su perfecto record de encuentros ganados. Siempre bromeo con ella diciéndole que Demetri la deja ganar. Pero en realidad ella es la mejor y sin utilizar su don, pondrá en su lugar a nuestro querido hermano.

Paseo la mirada y descubro que en esta ocasión Afton y Chelsea pelearán por separado; casi nunca lo hacen pero Jane jugará con Afton y a su vez Chelsea lo hará con Alec. Santiago y Felix están ya enfrascados en una pelea cuerpo a cuerpo; Santiago se muestra serio y Felix emite sonidos guturales que indican el esfuerzo que hace para ganar.

Cuando el Maestro Aro dice con encantadora voz- Hijos míos, den lo mejor de sí pero sin lastimarse demasiado -El entrenamiento ha dado comienzo oficialmente.

Me voy inmediatamente contra Heidi, acometiendo con mis puños en su vientre. Ella se recupera de prisa, dándome un buen golpe en el rostro. Subo mis manos como un boxeador lo haría y le tiro un gancho izquierdo a su mejilla derecha, haciendo un fuerte impacto en ella, lo que la hace tambalearse y caer de bruces en el polvoriento piso. Se levanta y me mira con furia al notar que cuando subió sus manos para proteger su adorado rostro, le he quebrado algunas uñas, arruinando así su perfecta manicura; me observa con odio y me grita fuera de sí- ¡No puedo creer que lo hicieras, te pedí que tuvieras cuidado!

Ruedo mis ojos por sus
reclamos y con fuerza le doy una cachetada en plena mejilla diciendo- Heidi, los neófitos o licántropos no tendrán cuidado de ti, así que no me pidas que yo lo tenga contigo -Heidi se enardece y viene contra mí. Tomo impulso y me voy en su contra también llevándola al piso. Caemos a los pies de donde están sentadas las Señoras. Athenadora, esposa de Caius, me mira y sonríe- Corin, buen movimiento -Dice complacida de mi desempeño. Eso me da ánimos, me levanto rápidamente, extiendo mi mano a Heidi para que se ponga en pie y podamos continuar.

Ya en pie no tarda en hacerme caer de nuevo. Heidi es buena peleadora pero en ocasiones se distrae con nimiedades. Pero yo tengo una ventaja: no me gusta perder, mucho menos empatar. Me levanto de un salto ágil y comienzo a correr hacía ella, impulsándome para saltarle encima al tiempo que le doy una patada en las costillas. Heidi se va hacia atrás sobre sus talones, me agacho hasta quedar en cuclillas, extiendo mi pierna y le doy una patada a sus tobillos. Hago caer a Heidi hacia atrás, rodando sobre su espalda. Velozmente me acomodo sobre ella; con todo la fuerza que puedo aprieto mis piernas alrededor de su cadera y la punta de mis pies entre medio de sus muslos, impiden que pueda golpearme con sus piernas.

Aprisiono con fuerza su cuello entre mis manos y comienzo a ahorcarla. Mis
dedos son como tenazas y aprieto a la vez que encajo la punta de mis dedos en su piel; quiero perforar su tráquea. Si bien no respiramos, es molesto tener opresión en esa sensible parte con que degustamos la mejor sangre. Cuando la tengo fija bajo mi cuerpo, cuando estoy segura de que un solo movimiento mío puede acabar con ella, me acerco a su oído y amenazo con romperle el cuello- Princesita, creo que este día podría romper algo más que tus preciadas uñas, ¿qué opinas? -Es en ese momento que Heidi me mira fijamente e intenta moverme con todo su poder pero al no lograrlo, pronuncia con rencor- Tu ganas, el día de hoy -Sonrío con autosuficiencia y dejo escapar su cuello de mis manos. Me levanto y la ayudo a pararse.

No se ve feliz pero así como ella pierde hoy, yo podría perder mañana... solo que aún no es mañana y no he perdido hoy.

Camino entre mis hermanos y veo que los otros combates han terminado; al no tener permitido usar el don de cada uno, Alec le ha ganado a Chelsea, Afton a Jane y tanto Santiago como Felix le han llamado empate. La ventaja de estos dos es que usan algo mejor que un don para la pelea, echan mano de su fuerza bruta. Son letales en el campo de batalla y aunque éste no es uno, para ellos dos la sola idea de perder es casi tan real como morir peleando.

Lo mismo sucede entre Renata y Demetri. Me acerco sigilosamente, intentando no distraer a mi hermana favorita. Demetri está en el piso y Renata encima de él, estampando su rostro en la tierra una y otra vez con fuerza mientras lo tiene inmovilizado con su propio peso. Demetri puede estar así por varios minutos pero en esta ocasión a Renata se le nota empeñada en no perder el tiempo. Toma la barbilla de Demetri con una mano y comienza a jalarla hacia atrás con fuerza, obligando a su cuello a extenderse al máximo. Los segundos pasan y puedo ver que Demetri no ha podido zafarse de ésta. Renata lo hace tensar su cuello más y más hasta que mi hermano pronunció- Me rindo -Renata lo deja en el acto y se levanta, sacudiéndose el polvo adherido a sus pantalones. Me mira y dice- ¿Ves? Te dije que Demetri sería pan comido... ¿qué tal te ha ido con Heidi? -Me encojo de hombros y le digo- Lo normal, sabes que conozco su talón de Aquiles -Nos miramos por unos instantes y después comenzamos a reír. Nuestras risas resuenan por todo el campo y callamos cuando los Maestros se acercan a la Guardia.

Se mantuvieron alejados pero atentos a cualquier novedad. El Maestro Caius toma la palabra y nos libera de nuestro entrenamiento- Hemos visto con placer que nuestra Guardia no desmerece, que al contrario de muchos, cada día es más efectiva y precisa. Pueden retirarse, la tarde es libre -Habiendo dicho esto, se retiran uno a uno hasta que solo queda el Maestro Aro con algunos de la Guardia a su alrededor.

Mi Señor me mira fijamente hasta que se acerca esbozando una sonrisa y toma mi mano, comenzando de esta manera a leer mi mente- Corin, veo que avanzas en pelea cuerpo a cuerpo -Me siento un poco cohibida ya que Aro jamás se acerca a mí de esa manera pero cuando su mano toca mi piel, mis sentimientos cambian. De pronto me siento calmada, segura, especial...- Gracias Maestro, trato de ser mejor cada día -Digo y Aro entorna de nuevo esa sonrisa tan de él, enigmática y sincera, esa sonrisa que guarda en ella, la vida o la muerte- No tienes por qué temer, querida. Ahora solo debo hacerte una pregunta: ¿acudirías a Irlanda a dar un mensaje? Los Clanes que apoyaron al aquelarre de Carlisle, tienen que saber que a los Volturi no se les vuelve la espalda... y he pensado que con solo uno que sufra las consecuencias, los demás lo pensarán antes de ir contra las leyes... no irías sola, hija mía, dos hermanos tuyos te acompañarán -Asiento con la cabeza y en mi mente digo que sí. Aro sonríe al conocer mi respuesta por medio de su don- Veo que la idea te agrada pequeña, mucho mejor.

Hace tiempo espero una misión donde yo fuera la principal actora. Cuando quiero preguntar qué compañeros serán esos, Aro me mira como quién ha descubierto la pista antes de ser dada- Esos nombres solo tú puedes darlos, serán quienes tú elijas. Ahora te dejo -Mi
mente comienza a pensar en en todos y cada uno de mis hermanos,
evaluando sus dones y afinidades pero no me decido por alguno en
especial. La mano de Aro deja escapar la mía y se da la vuelta,
comenzando
a alejarse- Mañana a primera hora hazme saber quienes tendrán tan exclusivo honor de arrancar una cabeza irlandesa, he pensado que la de Maggie luciría bien separada de su cuerpo -Esto lo dice ya cruzando la puerta que conduce hacía el jardín, saliendo del campo seguido de Sulpicia.

Así que sería Maggie, la hija de Liam y Siobhan -Pienso apenas veo desaparecer la figura del Maestro. Sonrío y me doy la vuelta para que mi mirada se pose en Santiago y Chelsea- Debemos ir a comer, ¿no creen? -Les pregunto y todos nos dirigimos a la Sala de Juicios.

Heidi ha traído turistas franceses, mis favoritos. Cuando entro, están con cámara en mano tomando fotos de la cúpula que cubre la Sala. Yo misma he admirado en otras ocasiones los matices y figuras que penden sobre mi cabeza pero nunca se me había ocurrido capturarlos para la eternidad- ¿Para qué? Estaré aquí para verlo cuando me apetezca -Pienso cuando los Maestros cruzan el umbral de la Sala, seguidos de sus esposas. La hora de comer ha llegado.

Esta vez es la apática voz de Marcus que se deja escuchar en el recinto, en honor a nuestros invitados con un perfecto acento francés dice- Le diner est servi, bon appétit La cena está servida, buen provecho -Repito en mi mente la traducción de las palabras de mi Maestro.

Cada uno de mis hermanos se acerca hasta quién han elegido como su presa. Enmudezco al sentir la ponzoña en mi boca comenzando a fluir cuando me percato como Afton ataca a una mujer pelirroja en el cuello y Jane comparte con Alec a una jovencita que tiene la apariencia de ellos dos. Asumo que tienen la misma edad que los hermanos cuando fueron convertidos.

Entre la multitud y los alaridos, los ojos asustadizos de un joven tienen mi atención. Está petrificado en medio del Salón y no ha sido atacado aún. Es rubio, alto, sus pupilas son verdes y podría haber sido modelo por la perfección de su complexión...- Podría, pero siguió la belleza de Heidi y hoy estaba ante su inminente muerte -Dirijo mis pasos en dirección a él pero Santiago se cruza en mi camino. Miro unos segundos a mi hermano y un débil gruñido emana de mis labios. Santiago comprende que mi presa es y debía ser el joven, así que se retira a buscar alguien más con quién satisfacer su hambre. Le sonreí en agradecimiento.

No recuerdo el momento en que me dejaron de importar los gritos y los clamores, convirtiéndose en parte de los sonidos habituales de mi entorno. El instante en que crucé la delgada línea entre la misericordia y el sadismo nato, se encuentra diluido en mi memoria.

Cuando el metálico olor de la sangre humana invade completamente la Sala, algo dentro de mí se altera. En esas ocasiones mis instintos cambian, en esos momentos por leves segundos pierdo el autocontrol de años y años de misiones entre humanos y me dejo llevar por mi sed. Esa sed que ansío saciar con el delicioso elixir que corre por las venas de ese joven.

Aparezco a su lado tan sigilosa como un gato. Aspiro el aroma de su piel y cierro los ojos. Los abro, pasando un brazo alrededor de su espalda, inclinándome sobre su hombro para susurrar en su oído- N'ayez pas peur, mon cher ange... Fin bientot -Y después repito mentalmente su significado- No temas, mi querido ángel, acabará pronto -Siempre les susurro con mi melodiosa voz esas tiernas palabras, me encanta decirle eso a mi comida. Es mi manera de despedirlos de ésta vida sin suerte que le ha tocado perder.

La comida transcurre tranquilamente y mi sed es ampliamente saciada. Salgo del Salón de Ejecuciones directo a la biblioteca, me gusta leer por las tardes. Empujo la pesada puerta de ébano y entro en el calmado recinto. Un efluvio conocido me hace detenerme en seco- Disculpe Maestro, no me di cuenta que usted estaba aquí, con permiso, me retiro para no incomodarle -La voz de Caius me detiene antes de que pueda irme- Entra Corin, no me incomoda tu presencia, al contrario. Es agradable saber que no solo te interesa aprender técnicas que conserven tu cuerpo sino también que te preocupes por alimentar tu alma inmortal con los grandes pensamientos de los que ahora son como nosotros: seres eternos -Sonrío por sus hermosas palabras y avanzo unos pasos hasta estar cerca de él y agrego completando lo que Caius dijo- Los poetas y dramaturgos que sin compartir nuestro particular estilo de vida, son inmortales al igual que Usted y yo, pero debido a sus obras y poemas no por la sangre que corre por sus venas -El Maestro Caius asiente y me extiende un desgastado ejemplar de “Sueño de una Noche de Verano”- Shakespeare -Pronuncio pasando mis dedos por la pasta de la edición- Un perfecto ejemplar, primera edición, sin duda -Me aventuro a pensar mientras abro el libro y comienzo a pasar las hojas.

Levanto la vista y veo que el Maestro lee a Otelo- El moro es un personaje que ejemplifica perfectamente la naturaleza humana: desconfiado y visceral, sin mediar consecuencias dio muerte a su amada por un simple susurro dicho en su oído. Culpó después a la víbora que lo hizo, sin recordar que dicha víbora era su amigo y colega... -Caius sonríe y toma asiento en uno de las sillas Luis XV que engalanan la biblioteca- Gracias por tan... peculiar comentario, Corin. Mi mente es tan anciana que había olvidado la ironía de los personajes. Leeré de nuevo el libro y después tal vez podamos comentar el contexto que llevó al moro a actuar como lo hizo -El Maestro me mira pensativo y agrega con énfasis- Para todo mi querida niña existe una justificación...

Y una causa... -Le interrumpo cuando adivino el sentido de sus palabras- Lo sé Maestro, lo sé -Caius sonríe y me dedica una mirada más antes de clavar su vista en el libro. Esa es mi señal de partida. Hago una reverencia y me encamino hacía la salida.

Dudo entre irme a mi habitación o salir al jardín a leer. Opto por esto último. El día esta precioso, el sol es cálido y brillante, puedo sentir en mi piel el suave aire fresco de la tarde que empieza a decaer.
Llego a un lugar ubicado a un costado del jardín y me siento en una banca tan antigua como yo. A lo lejos puedo escuchar las risas de algunos de mis hermanos nadando en la alberca- Mis compañeros serán Santiago y Chelsea -He resuelto en pocos segundos que ellos dos me acompañen en la misión a Irlanda.

Sonrío y tomo el libro entre mis manos, abriéndolo y comienzo a leer en la primera página- Teseo: Bella Hipólita, nuestra hora nupcial ya se acerca: cuatro días gozosos traerán otra luna... -Decido pasar leyendo en el jardín lo que queda de la tarde, bajo el rojizo cielo que se comenzaba a iluminar con la luz de las estrellas, fieles compañeras del manto que la noche no tardaría en tender sobre Volterra.
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Corin Volturi

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Re: Casting para Corin Volturi

Mensaje por Alice C. Brandon el Lun Nov 08, 2010 1:10 am

Excelentw casting!
Aceptada ! Puedes hacer tus registros y ficha!
Bienvenida !


Alice ;;Cullen;; Brandon
Never Say Never | Every Moment Smile | Crystal Doll | You Know

■ It may have been told many things,
have written many books ,
but while your heart do not feel anything,
you'll know t r u e l o v e.



Invitado ₪
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Alice C. Brandon
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